lunes, 5 de marzo de 2012

Hoy pasé con el colectivo por un geriátrico.
Un cartel que decía "renacer" con una letra muy profunda y sentimental y de fondo una foto berreta de un amanecer.
A través de las rejas una señora se hamacaba en su silla, mirándose las uñas y mirando hacia afuera. Con una tristeza en su mirada. Presa ahí adentro, entre todo el ruido y el quilombo de la calle, en un patiecito de 2 metros cuadrados.
No se puede dejar a una persona mayor tirada en un lugar así. No nos deshacemos de las personas como si fueran un electrodoméstico que no sirve más. Será mi sensibilidad la que habla, pero a la gente grande hay que respetarla, respetar su sabiduría y su experiencia. Porque aunque no estén 100 por ciento activos, o en algunos casos cuerdos, vivieron mucho más que nosotros y creo que se merecen unos lindos últimos años.

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